Mira.
Seguro que te ha pasado.
Entras al cuarto de tu hija, o de tu nieta, y están ahí. Pegadas a la pantalla. Gritando. Llorando, a veces.
¿La razón? Unos chicos coreanos que cantan, bailan y, lo más importante, tienen una piel que parece hecha por ordenador.
Se llaman BTS. Vienen a Perú. Y se va a armar la de Dios.
Tu hija está ahorrando cada sol para la entrada. Está eufórica. Tiene la energía de un volcán.
Y tú la miras y piensas: «Qué maravilla tener esa energía».
Pero luego vas al baño.
Enciendes esa luz blanca, fría, impía, que tenemos en los baños de Lima.
Te miras al espejo.
Y ahí se acaba la euforia.
Porque lo que ves no te gusta tanto.
Ves que la cara se te está «Cayendo» un poco. Ves que esas arrugas que antes solo salían al reírse ahora se han quedado a vivir ahí, fijas, sin pagar alquiler. Ves cara de cansada, aunque hayas dormido ocho horas.
Y piensas en las coreanas.
Esas mujeres que ves en las series que mira tu hija. Tienen 45, 50, 55 años… y las condenadas parecen de 30.
¿Qué comen? ¿Duermen en formol? ¿Hicieron un pacto con los dioses de Seúl?
No.
Te voy a contar un secreto que a las marcas de cremas no les gusta que sepan 😮
Las coreanas no están así por ponerse mascarillas de papel con cara de panda mientras ven la tele.
Eso es lo que le venden a tu hija.
Las coreanas de 50 años que parecen de 35 están así porque entienden una cosa básica sobre la cara:
La estructura manda.
Punto.
Aquí en Perú nos han enseñado mal. Nos han dicho que si te pones una crema cara, te vas a ver joven.
Mentira 🤡
Ponerse crema en una cara que ha perdido su estructura es como pintar la fachada de una casa que se está cayendo a pedazos por dentro. Queda más bonita la pintura, sí, pero la casa se sigue viendo vieja.
Ellas, las asiáticas, lo saben. Ellas no «pintan» la fachada. Ellas refuerzan los cimientos.
Y aquí es donde entramos nosotros.
En Imebelle no hacemos magia, ni hacemos milagros, ni traemos agua bendita de Corea.
Hacemos algo mucho más inteligente.
Tenemos un método. Lo llamamos «Rejuvenece 10 Años».
Y no, no es cirugía. No te vamos a cortar la cara, ni te vamos a dejar los ojos estirados como si fueras en una moto a 200 por hora sin casco. Eso es de los 90.
Lo que hacemos es ingeniería biológica, pero explicada para que nos entendamos.
Mira, tu cara envejece por tres cosas. Y nosotros solucionamos las tres sin que tengas que esconderte en casa un mes.
Presta atención.
1. El colchón se ha roto (Y lo arreglamos sin que se note)
Tu piel, cuando tenías 20 años, era como un colchón nuevo. Firme. Duro. Te apoyabas y rebotaba.
Eso es colágeno.
A los 45, ese colchón tiene los muelles vencidos. La piel cuelga. Se cae la mandíbula. Se cae el cuello.
Nosotros usamos unos bioestimuladores.
¿Qué es eso?
Imagínate que metemos unos «arquitectos» microscópicos debajo de tu piel que le gritan a tus células: «¡Oye, despierta! ¡Ponte a trabajar!».
Y tu cuerpo, él solito, empieza a fabricar colágeno nuevo. A lo bestia.
No te rellenamos la cara para que parezcas una ardilla. Hacemos que tu propia piel se vuelva a pegar al hueso. Se pone dura. Se pone firme.
2. Tienes cara de enfadada (y no estás enfadada)
Ese entrecejo marcado. Esas patas de gallo que parecen carreteras secundarias.
Eso pasa porque tus músculos tienen demasiada fuerza. Llevas 45 años gesticulando, preocupándote, riéndote. Y el músculo se ha quedado tenso.
Nosotros usamos unos neuromoduladores para decirle a ese músculo: «Relájate, amiga. Vete de vacaciones».
No te dejamos la cara congelada. No queremos que parezcas una muñeca de cera. Queremos que puedas sonreír, llorar en el concierto de BTS si quieres, y enfadarte con tu marido.
Pero queremos que, cuando estés quieta, tu cara transmita paz. Descanso.
Esa frente lisa, como de porcelana, que ves en las coreanas. Eso es esto. No es crema. Es relajar el músculo.
3. Se te ha apagado la luz (Y la volvemos a encender)
Con los años, la cara pierde volumen en sitios clave y pierde agua. Te ves «chupada» o con sombras.
Nosotros devolvemos esa hidratación profunda y esos volúmenes sutiles donde hacen falta.
No para ponerte pómulos de señora de la alta sociedad que se ha pasado tres pueblos. No.
Solo para que la luz, cuando te dé en la cara, rebote bien.
¿El resultado?
Ese brillo. Ese glow. Esa sensación de «piel jugosa» que tu hija envidia de los cantantes de K-pop.
Resumiendo.
Tu hija va a ir al concierto de BTS a gritar.
Tú puedes ir con ella. O puedes esperarla fuera. O puedes quedarte en casa.
Da igual.
Lo importante es que, cuando te mires al espejo antes de salir, no veas a una mujer que se está apagando.
Quiero que veas a una mujer que se mira y dice: «Qué bien estoy».
Una mujer que no aparenta la edad que dice su DNI.
Una mujer que tiene esa piel que parece cara, cuidada y exclusiva.
Eso es lo que hacemos en Imebelle con el método Rejuvenece 10 Años.
Sin bisturí. Sin parecer otra persona. Sin tonterías.
Si quieres seguir gastando dinero en cremas que prometen oro y te dan cobre, adelante. Es tu dinero.
Pero si quieres que te miren y se pregunten qué te has hecho porque te ves insultantemente bien, escríbenos.
Agenda una cita. Ven a vernos.
Te analizamos la cara, te decimos la verdad (aunque duela) y te proponemos un plan.
Hazlo por ti. O hazlo para que en las fotos del concierto no parezcas la abuela de tu hija, sino su hermana mayor.
Tú verás.
